Bifosfonatos y ortodoncia (1ª parte)

Gracias a una revisión bibliográfica, un grupo de odontólogos españoles exploraron un costado poco conocido de la terapia con bifosfonatos: su relación con los tratamientos ortodónticos, cómo los afectan y cómo podrían ser beneficiosos.

 

Los bifosfonatos son fármacos empleados para la prevención y el tratamiento de enfermedades relacionadas con la reabsorción ósea (osteoporosis, Enfermedad de Paget, hipercalcemia maligna, lesiones osteolíticas del mieloma múltiple, metástasis óseas y osteogénesis imperfecta). Actúan inhibiendo la reabsorción ósea al inducir al apoptosis de los osteoclastos y su activación. Se administra vía parenteral y vía oral.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (España) se propuso indagar sobre la relación entre la terapia con bifosfonatos y el tratamiento de ortodoncia. Para ello,  llevaron a cabo una revisión bibliográfica de la literatura científica publicada desde el 2010 mediante bases de datos especializadas como Pubmed, Cochrane, Web of Science, ScienceDirect y Scopus.

Los bifosfonatos ejercen un efecto inhibitorio del proceso de remodelación ósea, que es la base del tratamiento ortodóntico. Para que se produzca el movimiento dentario deben existir osteoclastos que funcionen correctamente para que participen del proceso de remodelado óseo y para que puedan formar hueso nuevo en el lado de tensión y remodelar las áreas reabsorbidas en el lado que el tratamiento ortodóntico ejerce presión.

El problema yace en que “tanto la administración local como sistémica de bifosfonatos causa una disminución del movimiento dentario durante la aplicación de fuerzas ortodóncicas”, asevera el doctor Álvaro Sala Gracia, autor de la investigación junto a las doctoras  Rebeca Serrano Zamora, Cristina Madrigal Martínez-Pereda, Natalia Tejedor Sanz y Rocío Cerero Lapiedra. Agregan, a su vez, que el movimiento dentario es posible pero más lento, lo cual aumenta el tiempo del tratamiento ortodóntico.  También, que los pacientes con espacios tienen más riesgo de sufrir un cierre incompleto y un peor paralelismo radicular.

No obstante, “los efectos adversos de los bifosfonatos parecen ser menores cuando el número de dientes implicados, el rango de movimiento y el tiempo de tratamiento son menores”, afirman Sala García y colaboradores en el artículo Influencia del uso de bifosfonatos en el tratamiento ortodóncico publicado en Gaceta Dental.

A pesar de estos efectos no deseados en los tratamientos de ortodoncia, lo bifosfonatos pueden  resultar útiles en los casos de pérdida de anclaje o en los que se busque conseguir el anclaje debido a su efecto de disminución del movimiento dentario. El fármaco debería aplicarse localmente por inyección subcutánea y subperióstica en función de la metodología del grupo de investigación.

“Se puede aprovechar ese aumento de anclaje que nos proporcionan para evitar la mesialización de los sectores posteriores, por ejemplo, en un caso de extracciones y realizando una extrusión ortodóncica controlada que permitiría restaurar un diente con un pronóstico cuestionable y evitándose la exodoncia”, explican Sal García y sus colegas y apuntan a desarrollar una técnica de infiltraciones locales de bifosfonatos para lograr unidades de anclaje, todo ello en base a los resultados en modelos animales.

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