¿Qué hacer con un paciente anticoagulado?

Cada vez hay más guías disponibles para el manejo de estas situaciones que se ven comúnmente en la práctica odontológica.

¿Suspensión o continuación del tratamiento farmacológico? Cuando se enfrenta a la situación de intervenir odontológicamente a un paciente anticoagulado, la pregunta surge indefectiblemente.

La terapia antitrombótica está indicada para tratar enfermedades que afectan al sistema cardíaco y consisten en fármacos antiplaquetarios, anticoagulantes y fibronilíticos. 

Es por ello que el odontólogo debe sopesar el riesgo de un sangrado peri o post-operatorio con el riesgo de que el paciente desarrolle un evento tromboembólico si se suspende o se interrumpe el fármaco. 

“La alteración de la terapia antitrombótica no se recomienda de forma rutinaria antes de los procedimientos dentales”, sentencia Anmar Al-Ansari en su escrito Acquired bleeding disorders through antithrombotic therapy: the implications for dental practitioners (publicado en el The British Dental Journal).

Asimismo, el portal Intramed agrega que existe evidencia que demuestra un mayor riesgo de eventos tromboembólicos tras la interrupción de la terapia antiplaquetaria previa a la cirugía dental. 

En su artículo Riesgo de sangrado por medicamentos anticoagulantes y antiagregantes explica que el riesgo de eventos tormboembólicos “es mayor y más catastrófico” comparado al tiempo de sangrado prolongado producto de una cirugía. 

Para paliar este efecto, si el índice INR se encuentra dentro de un rango seguro, “se recomiendan medidas hemostáticas locales que incluyen presión, taponamiento con material hemostático y sutura”, continúa Intramed. La hemostasia debe lograrse antes del alta del paciente. Algunas medidas locales apropiadas para tal fin son el empleo de gasa absorbente, la presión, el material de relleno hemostático y la colocación de puntos de sutura.

Otras sugerencias

Surgen de la guía producida por el Programa Escocés de Eficacia Clínica Dental, del artículo de Anmar Al-Ansari y de Intramed.

-Un nivel de INR menor a 4.0 para que los procedimientos odontológicos que impliquen sangrado se realicen en forma segura en la práctica de atención primaria. 

-Verificar los niveles de INR del paciente 24 horas antes del tratamiento o hasta 72 horas si son estables. 

-Aquellos pacientes con tratamiento con warfarina traigan al consultorio odontológico su folleto de terapia anticoagulante. 

-No se recomienda la medición del INR para monitorear la actividad de los anticoagulantes orales directos (ACOD) ni un seguimiento rutinario de estos fármacos debido a los efectos predecibles sobre los niveles de coagulación. 

-Si la intervención odontológica conlleva un bajo riesgo de complicaciones hemorrágicas, entonces no se recomienda ajustar la terapia con anticoagulantes orales directos (ACOD). 

-Contrariamente, si se trata de un procedimiento con un riesgo mayor de complicaciones hemorrágicas, como por ejemplo más de tres extracciones simples en una sesión, entonces sí es posible pensar en la alteración de la terapia ACOD. En este caso, la recomendación es condicional debido a la falta de evidencia disponible. También es conveniente consultarlo previamente con el médico tratante del paciente. 

La interrelación entre la Medicina y la Odontología hace cada vez más necesario que el odontólogo adquiera el conocimiento de los fármacos antitrombóticos orales y sus indicaciones.  

Al decir de Anmar Al-Ansari, “es importante que los cirujanos dentistas conozcan estos medicamentos, sus mecanismos de acción y cómo pueden influir en el manejo dental de los pacientes, particularmente cuando se realizan procedimientos que conllevan riesgo de sangrado”.

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