Cáncer Bucal. Entrevista con el Prof. Dr. Héctor Lanfranchi*

El cáncer bucal representa entre el tres y el cinco por ciento del cáncer del organismo. Es decir que uno de cada veinte casos de cáncer se localiza en la boca. Sin embargo, tal vez uno de los factores más problemáticos de esta localización es que llega a la consulta profesional cuando se encuentra en estadios avanzados, determinando un pronóstico menos alentador para el paciente.

Si bien el cáncer bucal es de mal pronóstico, afortunadamente también es uno de los más visibles. “Uno de los progresos de la práctica profesional odontológica fue lograr que se detecte esta afección en estadios precoces, revirtiendo un proceso que parecía no tener solución”, sostiene el doctor Héctor Lanfranchi, profesor titular de la Cátedra de Clínica Estomatológica de la Facultad de Odontología de la UBA.

Los factores de riesgo más importantes para tener en cuenta en el cáncer bucal son tradicionalmente el tabaco y el alcohol, que sumados se potencian. Actualmente, también se tienen en cuenta otros factores como la presencia del Virus del Papiloma Humano, los procesos infecciosos crónicos como la Candidiasis Bucal y el Helicobacter Pylori. Últimamente se está estudiando la influencia  de los procesos inflamatorios persistentes en la mucosa bucal como los factores irritativos crónicos y la sepsis bucal, así como también  algunos factores hereditarios.

Es importante tener en cuenta el cambio de la prevalencia de esta enfermedad relacionada con el género. Hace 50 años, de cada 9 hombres con cáncer bucal se detectaba 1 caso en mujeres: la relación hombre/mujer era de 9 a 1. Esta relación fue cambiando hasta la actualidad, en que los estudios realizados en la Cátedra de Clínica Estomatológica de la Facultad de Odontología de la UBA demostraron que se han equiparado siendo de 1,30 a 1. Probablemente, el incremento en el hábito de fumar en la población femenina en los últimos años sea un factor determinante que justifica el cambio.

Como el cáncer bucal es fácilmente visible, el éxito de la sobrevida del paciente recae en la aguda observación del profesional. Lo importante es lograr que se adquiera el hábito de revisar la mucosa bucal en su totalidad, especialmente el borde de la lengua. “De esta manera disminuiría un 50% su frecuencia”, concluye Lanfranchi.

*Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Estomatológica de la Facultad de Odontología–Hospital Odontológico Universitario de la Universidad de Buenos Aires.

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