¿Su paciente sabe que un diente traumatizado puede reimplantarse?

¿Sabe a quién acudir? ¿Cómo debe preservar la pieza? ¿De cuánto tiempo dispone para poder reimplantar o pegar el diente roto? Estas son preguntas que todo adulto, profesor, tutor, personal sanitario o padre debería saber responder.

Un accidente, una mordida fuerte, un golpe, un descuido… Diversas son las causas por las que un diente puede partirse o directamente salirse. El paciente y su entorno, ¿sabe que esa pieza puede reimplantarse? Si se trata de un diente definitivo y bajo cuidados específicos, un especialista en endodoncia puede restituirlo a su lugar.

Según indica Gaceta Dental, en España el desconocimiento sobre este tema es tal en la población general (un 96 por ciento –incluido el personal sanitario- no sabe que un endodoncista puede reimplantar un diente traumatizado) que desde la Asociación Española de Endodoncia se insta a que profesores, familiares, entrenadores, personal deportivo y socorristas a que se formen en este tema; sobre todo porque los menores de 16 años suelen ser los más afectados por traumatismos dentales.

Existen métodos para preservar el diente tras un golpe y en esto el tiempo también es fundamental.

Cuando se trata de una fractura no complicada, primero hay que encontrar fragmento de diente desprendido. Luego, acudir cuanto antes al odontólogo para evaluar si puede ser pegado.

En el caso de la avulsión de un diente definitivo o permanente, la recomendación es intentar salvar la pieza. “Es fundamental concienciar a la población de que un diente permanente avulsionado debe reimplantarse en menos de 20 minutos, o al menos colocarlo en un vaso de leche y acudir rápidamente a un odontólogo”, explica a Gaceta Dental César de Gregorio, endodoncista español especializado en traumatismo dental. Para ello, se recomienda tomar el diente por la corona y evitar tocar la raíz. Si está sucio, lavarlo inmediatamente con agua fría durante 10 segundos. Después, colocarlo nuevamente en el alveolo y morder un pañuelo o gasa para mantenerlo en la posición original.

Si el paciente se encuentra nervioso por la situación, existen alternativas: depositar la pieza en un vaso con leche o suero fisiológico; o colocarlo en la mejilla. Esta última recomendación habría que tenerla en cuenta solo en casos extremos como un golpe en la vía pública y carecer de medios para preservar el diente, ya que la mejilla es una zona contaminada, la pieza puede dañarse o ser tragada por un niño.

Sea cual fuere el caso, lo recomendable es buscar atención profesional en un lapso menor a la hora.

Siempre es válido recordar que la pérdida de una pieza en jóvenes en etapa de crecimiento afecta a su desarrollo óseo.  Por ello, nunca sobran las recomendaciones para padres, maestros y cuidadores: utilización de protectores bucales durante la práctica de deportes (situación en donde más se presentan los traumatismos dentales), no utilizar andadores para niños y no patinar o realizar actividades similares sin la debida protección.

 

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