Piercing: moda de riesgo

La experiencia de las Dras. Patricia Sebelli y Liliana Ferrari  (Cátedra de Odontología Integral Niños FOUBA) trabajando con adolescentes portadores de piercing bucal en escuelas medias.

Ver chicos y chicas con piercing en la cara puede parecer un paisaje urbano habitual. Pero para la Cátedra de Odontología Integral Niños de la Facultad de Odontología de la UBA fue una sorpresa la progresiva concurrencia de adolescentes con patologías relacionadas con esta práctica a partir del año 2004 y 2005.

En la consulta comenzaron a observar infecciones en la lengua, fracturas dentarias, recesión gingival, desgarro de labios, micosis e infecciones bacterianas: lesiones que antes no recibían.

Eso motivó a que el equipo de profesionales salga a investigar qué ocurría con los adolescentes y el uso de piercing bucal. La experiencia fue rica: asistían a las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano Bonaerense, realizaban encuestas, dictaban charlas para los chicos, sus padres y maestros; procesaban la información que recibían de ellos y les hacían una devolución en base a sus saberes profesionales.

Los adolescentes tienen entre 11 y 19 años. La mayoría se ponen los piercing entre los 14 y los 15 años. Argumentaron que el uso se debe a “porque es lindo”, porque necesitaban marcar un cambio (de pertenencia) respecto al mundo adulto, y en ese sentido expresaban que “yo puedo hacer algo con mi cuerpo”.

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Página 10. Panorama Odontológico

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