Bruxismo en la infancia: qué se sabe hasta ahora

Investigadores brasileños llevaron a cabo un ambicioso estudio de revisión de bibliografía sobre bruxismo en niños y adolescentes.

“Interventions to reduce bruxism in children and adolescents: a systematic scoping review and critical reflection” es el título del estudio desarrollado por Luiz Alexandre Chisini, Alissa Schmidt San Martin, Mariana Gonzales Cademartori, Noéli Boscato, Marcos Britto Correa y Marília Leão Goettems y publicado en diciembre en el European Journal of Pediatrics y en el portal Intramed. Todos ellos pertenecen a departamentos de las carreras de Odontología de las Universidades de Vale do Taquari y de Pelotas (Brasil).

Cuando se trata de bruxismo en niños y adolescentes, estos autores partieron de la premisa de que la literatura sobre intervenciones para el bruxismo está mal evaluada y consiste en pocos casos clínicos y ensayos clínicos que testean diferentes intervenciones para reducirlo. Tampoco hay una guía disponible para niños. Asimismo, resumir los datos constituye una tarea difícil debido a los diferentes parámetros que se emplearon para evaluar las distintas terapias.

Así fue que se abocaron a un estudio de revisión sistemática de la literatura disponible sobre el tema y de esta manera arribar a una reflexión crítica sobre las intervenciones para reducir el bruxismo en niños (hasta 10 años) y jóvenes (de 10 a 19 años).

La búsqueda arrojó 2385 resultados que se dividieron en las siguientes categorías: intervención farmacológica, intervención psicológica, intervención de fisioterapia, férulas/aparatos oclusales, tratamiento de ortodoncia y extractos medicinales/ intervenciones homeopáticas.

Los autores indican que los resultados derivados de esta revisión deben ser interpretados con precaución ya que se llevaron a cabo con respecto al bruxismo del sueño pues no encontraron intervenciones del bruxismo en vigilia. Asimismo, dentro de la literatura analizada se emplearon distintos criterios para diagnosticar bruxismo e investigar sus posibles reducciones.

De acuerdo a las categorías de análisis, éstas fueron algunas de las principales conclusiones a la que llegó el equipo investigador:

  • No se recomienda el uso de drogas farmacológicas por períodos largos, especialmente en niños, por los efectos adversos secundarios asociados con su empleo. También, los estudios sobre el uso de medicamentos de este tipo tuvieron cortos períodos de seguimiento y además no informaron del regreso del bruxismo después de la interrupción de la medicación.
  • De acuerdo a la evidencia científica actual, solo es posible utilizar estos medicamentos en casos esporádicos, cuando los pacientes no responden a otras terapias y están en fases agudas del bruxismo.
  • Las terapias psicológicas se consideran no dañinas, no interfieren con el desarrollo maxilofacial, no presentan contraindicaciones y pueden emplearse en intervenciones terapéuticas iniciales. Entre sus beneficios, pueden disminuir la ansiedad y la actividad muscular que desencadenan los episodios de bruxismo. Podrían indicarse en asociación con fisioterapia (para promover la reeducación del movimiento y reducir el esfuerzo de la acción muscular). Empero, ningún estudio investigó si esta asociación repercute en mejores resultados.
  • Las férulas oclusales demostraron tener potencial para mermar el bruxismo autoinformado, el índice AMMR y los dolores de cabeza. Estos resultados se corroboran con los observados en adultos. Asimismo, los mejores resultados se encontraron en los estudios realizados con adolescentes.
  • La intervención con férulas oclusales debe realizarse con cuidado y bajo la supervisión del odontólogo. Su uso indiscriminado puede derivar en una desaceleración o incluso detener el desarrollo de estructuras orales. De esta forma, se convierte en un recurso más dañino que beneficioso.
  • Similarmente, el empleo de la ortodoncia también debe ser cauteloso para no promover alteraciones en el crecimiento normal.
  • Si bien un resumen de los estudios incluidos sugieren que la ortodoncia es una alternativa para reducir el bruxismo (diagnóstico posible, probable y definitivo); como se probaron diferentes dispositivos, se dificulta la extrapolación significativa de los datos.
  • No hay evidencia disponible que haga posible recomendar el tratamiento de férulas oclusales sobre el de ortodoncia.
  • No se produjo un consenso en los resultados en las intervenciones alternativas. Melissa officinalis L fue el remedio más investigado pero no demostró una reducción en el bruxismo cuando se investigó por medio de polisomnografía en un ensayo clínico aleatorizado. No obstante, con un placebo de Melissa officinalis y Phytolacca decandra se observó la disminución del bruxismo del sueño autoinformado (en una escala analógica visual).
  • En consecuencia, se necesitan más estudios y que empleen el diagnóstico definitivo de bruxismo para poder indicar esta intervención.
  • Chisini al., señalan que varios estudios utilizaron los informes parentales o de autoinforme como el único criterio para diagnóstico de bruxismo. Dicho enfoque no es el estándar para el diagnóstico de esta condición. Inclusive, un estudio previo mostró bajos niveles de acuerdo entre la información autoinformada y los datos de la polisomnografía (estándar de oro para el diagnóstico).

A modo de conclusión, los autores remarcan que el bruxismo en niños y adolescentes puede ser un comportamiento fisiológico saludable, como un requisito previo para que el esqueleto facial se desarrolle con normalidad. Los autoinformes podrían llevar a sobreestimar la presencia del bruxismo y, consecuentemente, a un tratamiento excesivo.

 

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