Remineralización de los tejidos dentarios  

En forma clara, concisa y práctica, el profesor doctor Martín Edelberg (director de la Escuela de Posgrado de la AOA) aborda los agentes remineralizantes en la cavidad bucal.

 

Hay tres conceptos básicos a considerar para comprender el proceso de remineralización de los tejidos dentarios y aplicarlo clínicamente. El primero de ellos, es entender que la caries dental es una enfermedad multifactorial que se manifiesta por un proceso simultáneo de desmineralización e infección bacteriana. La cavidad de caries es solo un signo o síntoma de la enfermedad ya en etapas avanzadas. 

El segundo, que la hidroxiapatita de calcio (PO4 – Ca – OH, fosfato, calcio y agua) es el principal componente inorgánico de los tejidos duros del diente. La pérdida conjunta del  componente mineral (calcio) simultáneamente con el fosfato y con la evaporación del agua produce desmineralización, particularmente a nivel del esmalte, que comienza cambiar su aspecto (mancha blanca). 

Por último, que el esmalte debe ser considerado como una membrana permeable hipermineralizada a través de la cual se produce permanentemente un intercambio iónico con el medio de la cavidad bucal, particularmente la saliva. Esto es conocido como “ciclo de la remineralización”, de importancia fundamental durante el proceso de desmineralización-remineralización y de cuyo equilibrio depende el comienzo de la enfermedad o no.

Con estos conocimientos es posible diagnosticar la presencia de caries, mediante sofisticados dispositivos que indican las mínimas variaciones de desmineralización o cambios en el pH de la cavidad bucal. Así todo, el procedimiento táctil y visual (con el uso de lupas) y la correcta confección de la historia clínica (anamnesis, dieta y hábitos de higiene bucal) siguen siendo clínicamente de esencial importancia en la determinación final del riesgo del paciente ante la enfermedad.

 

Para implementar un tratamiento remineralizador, se debe tener en cuenta cómo vehiculizar a los agentes remineralizantes en la cavidad bucal, ya sea en forma de pastas dentífricas, gomas de mascar, enjuagatorios, hilo dental o a través de los materiales para restauración y agentes remineralizantes -y cómo aplicarlos clínicamente-.

Aquellos con más experiencia clínica remineralizadora (a lo largo de 60 años) son los fluoruros. Comenzaron a aplicarse tópicamente y se incorporaron a las aguas de consumo. Actualmente, constituyen un importante agente remineralizador en forma de  pastas dentífricas, aplicados tópicamente en forma de gel o de barnices.

El fosfato de calcio amorfo es otro agente remineralizador presente en pastas, gomas de mascar e incluso en algunos materiales de restauración y de blanqueamiento. Globalmente se popularizó una pasta a base de fosfato de calcio amorfo y caseinatos que permiten su aplicación tópica, particularmente en el tratamiento de la mancha blanca y en los casos de hipersensibilidad generada por la descalcificación del esmalte y la exposición de la dentina.

Asimismo, el fosfato tricálcico, los cerámicos bioactivos y las soluciones  mineralizantes son otros agentes remineralizantes que recientemente se incorporaron al arsenal preventivo de los odontólogos. También lo hicieron los ionómeros vítreos de nuevas formulaciones, por la generación de intercambio iónico con el esmalte y con la dentina cariada afectada. Éstos ya constituyen el material remineralizador por excelencia, sin descartar a otros restauradores que permiten algún mecanismo de acción similar al de los ionómeros (selladores de fosas y fisuras, giómeros y resinas compuestas o reforzadas).

 

 

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