Odontología de Invasión Mínima: Una concepción distinta de la práctica profesional

La odontología de invasión mínima es una manera de encarar el tratamiento odontológico,  tomando al paciente en su integridad  física y emocional y para entender que las eventuales enfermedades de la cavidad bucal se pueden prevenir y tratar en sus estadíos iniciales, antes de que produzcan lesiones evidentes, por ejemplo una lesión de uma pieza dentaria con pérdida de sustancia, o un lesión que afecte severamente los tejidos blandos de la cavidad bucal.

En este caso en particular,  se refiere a la caries dental, considerada como una enfermedad, que puede tratarse sin agredir y sin llegar a la  pérdida de tejidos (en este caso, de la estructura dentaria).

Se trata de una forma diferente de concebir y ejercer la odontología, no de una técnica, aprovechando los actuales avances tecnológicos en equipamiento, instrumental y  materiales dentales.

Desde un punto de vista didáctico o pedagógico, la odontología de invasión mínima comprende tres campos de acción: diagnóstico, prevención y tratamiento.

Quizás el campo del diagnóstico sea el más importante.  Para ello,  el profesional debe pensar que la caries dental  es una enfermedad, siendo la cavitación (la cavidad de caries) su principal síntoma, aunque no el único, ya que siendo una enfermedad multifactorial, la desmineralización de las piezas dentarias (manchas blancas) u otros indicios de la misma a nivel bioquímico y ultraestructural, mucho antes de que se produzca la pérdida evidente de tejidos, también se consideran signos y síntomas de la enfermedad. Y la mejor manera de tratar una enfermedad es realizando un correcto y exacto diagnóstico

Algunos métodos de diagnóstico implican la utilización del instrumental habitual de inspección, otros,  permiten determinar el pH de la saliva, la cantidad de flora microbiana en forma muy rápida; existen aparatos y equipos para que rápida y eficientemente, se  pueda determinar el riesgo del paciente (aparatos a base de radiaciones láser diagnodent o de transmisión eléctrica).

El segundo campo, el de la prevención, se está transformando lentamente, en el campo de la remineralización.  El uso del fluoruros en todas sus formas de aplicación clínica, sigue siendo de primordial importancia, junto con las técnicas de higiene bucal. Pero al flúor y al cepillado, se le han incorporado materiales remineralizantes, como los que contienen  fosfato de calcio amorfo incorporado a pastas con caseinatos,  o a nuevas formulaciones de ionómeros vítreos o más recientemente, a barnices e ionómeros modificados con resinas conteniendo otras formas químicas del  fosfato de calcio dihidrogenado elementos de micropreparación.

Tal vez, el tercer campo de la invasión mínima, el del tratamiento, sea el que más interés despierte en los profesionales, ya que existen una serie de tratamientos que conllevan un pérdida mucho menor de estructuras de la pieza dentaria, y que requieren, a la vez, de un profundo conocimiento estructural y fisiológico de las mismas, para poder aplicarlos.

En tal sentido, los tratamientos químicos para el tratamiento de las lesiones de caries para la remoción de tejido cariado y su posterior remineralización,  así como el uso de la ozonoterapia, constituyen alternativas hasta ahora poco aplicadas y difundidas.

Otros tratamientos más conocidos,  como los selladores de fosas y fisuras, se han complementado con el desarrollo de resinas infiltrantes para lesiones estrictamente proximales. En todos estos tratamientos, el paso final está dado por algún tipo de remineralización de las estructuras remanentes , ya sea mediante el uso de algunas pastas, geles o soluciones específicas, o bien directamente mediante la restauración con materiales que contienen agentes remineralizantes.

El clásico tratamiento mecánico se hace con instrumental manual o rotatorio.

La industria provee fresas y piedras para micropreparación de tamaños menores a los de las fresas convencionales más pequeñas, como el diámetro de una fisura. Hay instrumentos para hacer pequeñas aperturas; y luego preparaciones que se pueden hacer con aire abrasivo, aplicaciones de radiaciones láser (con láseres específicos para operatoria que son láseres duros de alta potencia). Además, se puede realizar tratamientos químico-mecánicos: elementos, que  disuelven el tejido cariado que se elimina con instrumental de mano especialmente diseñado (raspadores, excavadores o cucharitas). Como se  remueve únicamente el tejido cariado, se preserva  el tejido que puede ser remineralizado (dentina afectada)

El empleo de materiales remineralizantes se basa en colocar ionómeros vítreos y resinas compuestas (o composite) con las técnicas adhesivas habituales con  o sin grabado ácido bajo aislación absoluta del campo operatorio.

En esta nueva forma de pensar la odontología, si el profesional estudia bien cómo es la dentina cariada, va a distinguir dos tipos de dentina: una dentina “infectada” y otra dentina “afectada”. Las técnicas de invasión mínima permiten preservar la dentina afectada porque esa es la dentina que se puede remineralizar. Se puede diferenciar de la dentina infectada por el color, textura, la historia clínica del paciente y algunas consideraciones de diagnóstico no colorimétrico.

 

Ionómeros vítreos

Los ionómeros poseen la capacidad de interactuar mediante intercambio iónico con el tejido dentario, y básicamente con el dentinario. De esta manera, se logra obtener un cierre o un sellado total de los tejidos expuestos, que es uno de los objetivos de la invasión mínima y de la odontología en general.

Por ello, se desarrollaron ionómeros relativamente más novedosos que se pueden clasificar en dos grandes grupos: los que tienen resinas (ionómeros modificados con resinas o híbridos)  y los que no tienen resinas (ionómeros convencionales).

Los ionómeros modificados con resinas pueden tener resinas de auto y de fotocurado. Las de autocurado se emplean para cementar o fijar. Por su parte, los de fotocurado se utilizan para hacer restauraciones.

Dentro de los ionómeros convencionales (originales) el hecho de haber podido modificar vidrios y lograr que el intercambio iónico sea más intenso, ha generado dos grandes grupos: los  ionómeros remineralizantes y los ionómeros de alta densidad,  que se utilizan para técnicas de inactivación de caries o para tratamientos de restauración atraumática.

La odontología de invasión mínima, ha adoptado una clasificación de las lesiones de caries que no es la tradicional de Black (clases 1 a 5). Esa nueva clasificación propuesta originalmente por Mount y Hume, y modificada y adoptada por la F.D.I.,  considera como caries a la mancha blanca (recuérdese que es una desmineralización). Este es otro concepto novedoso para el odontólogo que solamente trata la cavidad como enfermedad. La mancha blanca es caries sin cavidad y debe y puede remineralizarse,  y esto constituye un aspecto fundamental de la odontología de invasión mínima.

 

Profesor Dr. Martín Edelberg

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