El tabaquismo es una adicción que protagoniza una vasta etiología de enfermedades.

 ¿Qué hacer como odontólogo cuando los pacientes son fumadores y no quieren trabajar sobre su adicción?

 

Dado que el tabaquismo afecta la salud de la cavidad oral, y habitualmente a los tejidos periodontales, los odontólogos y especialistas en Periodoncia se encontrarán con más frecuencia con pacientes fumadores. Esto les brinda la oportunidad para aconsejar sobre educación y cesación tabáquica.

“Como profesionales de la salud decir ‘no fume’ no es suficiente; es necesario intentar algo más, dada la importancia de esta adicción a todos los niveles”, sentencian los doctores Miguel Carasol Campillo, Francisco Rodríguez Lozano y Antonio Lorente Pérez-Sierra en su artículo ¿Cómo podemos combatir el tabaquismo desde la consulta dental? Los autores españoles agregan que casi el 70 por ciento de los pacientes fumadores desea dejar su adicción, y la mitad de ellos lo intentará en el plazo de un año.

Una forma de desarrollar un programa de cesación tabáquica es intervenir en forma gradual y planificada. La primera pregunta a formular será “¿usted fuma?”. Si la respuesta es afirmativa, el segundo interrogante será “¿quiere dejar de fumar?”. Si la respuesta es negativa, el odontólogo puede ofrecer su ayuda a través de un consejo, entregar material educativo y solicitarle permiso para volver a realizar el mismo interrogante en la próxima visita. También, los autores citados recomiendan la estrategia de las 5 “erres”:  

-Alentar a los pacientes por qué es importante dejarlo (Relevance-relevancia).

-Identificar con el paciente las consecuencias negativas del uso del tabaco (Risks-riesgos).

-Identificar los beneficios de cesar el uso del tabaco (Rewards-recompensas).

-Barreras que el paciente identifica para dejar de fumar (Roadblocks-barreras).

-La intervención-modificación debería repetirse cada vez que un paciente no motivado interacciona con el staff y animarlo a seguir intentándolo a pacientes con varios intentos de cesación. A menudo son necesarios (Repetition-repetición).

 

Algunos conceptos para trabajar

Probablemente, el profesional que desee abordar la adicción al tabaquismo se encontrará con algunas justificaciones de sus pacientes como:

-“Fumar de vez en cuando no genera dependencia”: en realidad, la nicotina (sustancia que se extrae del tabaco) genera efectos adictivos en forma temprana. Produce una sensación placentera, euforia contenida, sensación de “estar despierto”, menor fatiga, relajación, etc.

-“Soy muy joven. Lo dejaré más adelante”: aquí la edad es un factor importante. Los adolescentes son más sensibles al refuerzo, por lo tanto su cerebro es más susceptible a la adicción. Por otra parte, los jóvenes que llegaron a los 15 años sin probar el cigarrillo tienen muchas posibilidades de no ser fumadores en toda su vida.

-“De algo hay que morir”: así es. El fumar acorta la vida de los fumadores varones en unos 12 años y 11 años en el caso de las mujeres. Actualmente, una de cada diez muertes en el mundo se atribuye al tabaco.

-“Fumar poco no hace daño”: fumar un solo cigarrillo por día aumenta el riesgo de infarto de miocardio hasta un 74% en los hombres y un 119% en las mujeres. Sería erróneo pensar que reducir su consumo (en lugar de suprimirlo) mitigaría los riesgos cardiovasculares y cerebrales.

 

También, profundizar en la conducta. Para ello, la historia clínica y la entrevista son elementales para conocer los antecedentes de intentos previos, recaídas, posibles obstáculos, temores, expectativas y estímulos.

Los autores proponen un esquema de fases para la estrategia de intervención en la consulta odontológica: identificar al fumador, valorar su disposición a dejar de fumar y pedirle permiso para reconducir el uso de tabaco en visitas posteriores; como para empezar. Luego, implementar sesiones motivacionales para preparar la cesación, brindar un listado de recursos necesarios para realizar el cambio e incluir fármacos. En una etapa más avanzada, se trabaja en intervenciones múltiples e intensivas, con cuidados complejos para desarrollar un plan detallado de cesación que incluiría farmacoterapia, el análisis de los fracasos previos y el ajuste de recomendaciones.

La ayuda farmacológica combinada con el consejo ayuda a las chances de la cesación tabáquica. Entre ellas se destaca la Terapia por Sustitución de Nicotina; parches de nicotina; chicles de nicotina, comprimidos de nicotina y aerosoles nasales de nicotina.

La vareniclina (droga agonista parcial de los receptores nicotínicos alfa-4 y beta-2) requiere de prescripción de un profesional. Entre los fármacos de segunda línea se encuentran el nortriptilina (antidepresivo tricíclico) y la clonidina (antagonista receptor Alpha-2 que se utiliza en los protocolos de retirada de alcohol y opiáceos). Todos estos productos y fármacos tienen contraindicaciones de acuerdo a distintas patologías.

“Como consecuencia de su gran capacidad adictiva, del enorme poder de las tabaqueras y de lo implantado que ha estado el tabaquismo en nuestra sociedad, dejar de fumar es difícil, pero para luchar hay que ser optimista y constante”, sostienen los autores mencionados. Por ello, empezar en el consultorio odontológico a abordar el problema de adicción al cigarrillo es un buen comienzo tanto para el paciente como para el profesional. Ambos se sentirán gratificados cuando comience a mejorar la salud del primero.

Dejar de fumar es una empresa complicada mas no imposible. Los odontólogos pueden contribuir desde el espacio de la consulta a través de la formación en este tema, el consejo, el acompañamiento y hasta la derivación oportuna a centros especializados. “Cualquier resultado positivo, por pequeño que sea, beneficiará a la salud oral y general de los pacientes, mejorando de paso el ejercicio y el prestigio profesional”, concluyen Campillo, Rodríguez Lozano y Lorente Pérez-Sierra.

 

 

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