El bebé que accede a la consulta odontológica puede no tener caries. Entrevista a la Dra. Liliana Levin

Parte 1

panodonto-Dra. Liliana Levin

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Parte 2

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La doctora Liliana Levin es odontopediatra y asesora odontológica de ORAL B. Analiza el estado de su especialidad y remarca la importancia de la primera consulta odontológica para prevenir enfermedades bucales en la infancia.

Entre todos los cuidados del bebé, cabe destacar que la consulta con el odontólogo merece una atención especial. La primera visita coincide con la salida del primer diente, y esto ocurre a los seis meses (aproximadamente). Es una consulta informativa que brinda a los padres los parámetros de prevención para que ese bebé después no desarrolle la enfermedad caries.

Aún así, hoy las tendencias indican que lo mejor es que la mamá haga la consulta con su odontólogo de cabecera durante la gestación. El secreto de tener un hijo sin caries -entre otras cosas- es que los padres tengan hábitos sanos y que la madre tenga la boca en perfecto estado de salud en el momento del parto. A partir de allí, se establece una comunicación con el odontopediatra que va a ser el que informará hasta cuándo le debe dar la mamadera, la teta o la conveniencia del chupete, y así no llegar a la urgencia para que esa sea su primera consulta.

¿De qué manera puede la madre transmitir el estreptococo a su bebé?
El  estreptococo se transmite vía saliva. Es decir, la mamá con caries chupa el chupete del bebé creyendo que su boca es el lugar  más limpio, cuando en la realidad no lo es. Se transportan las gotas de saliva de la mamá con el estreptococo al chupete que va al bebé. Antes se hablaba de la famosa “ventana de infectividad”, por la cual el estreptococo ya podía anidar e inocularse a partir de la erupción del primer diente. Hoy se habla de momentos previos, desde el nacimiento. Lo mejor es que la mamá tenga su boca lo más sana posible en el momento del parto.

¿Qué es la caries de temprana edad y cómo se puede prevenir?
También es llamada “caries de biberón” o “caries rampante”. Es muy agresiva y aparece en los primeros años del bebé generalmente por la ingesta del biberón nocturno una vez que tiene dientes en la boca. Esto quiere decir que no es que no tienen que tomar la mamadera, sino que la misma cumple una función que es la alimenticia y hay otra succión que es la no nutritiva que debería cumplirla el chupete. Hay muchas mamás de chicos de un año y medio que, como no se duermen, le dan una mamadera. El chico se duerme con la mamadera en la boca y chupa los dos primeros minutos, pero después esa leche queda flotando dentro de la boca, produce un ácido durante toda la noche y da lugar a las caries extensas de los primeros molares inferiores que son muy difíciles de restaurar. Esto, sumado al estreptococo que viene por vía de la saliva de la mamá y a que las madres no saben que tienen que cepillarle los dientes (más otros factores) da lugar a una caries que primero ataca los dientes anterosuperiores (los primeros en erupcionar),  para luego avanzar progresivamente al resto de las piezas a medida que  erupcionan.

Esto se puede prevenir informándole a la mamá que cuando su hijo ya tiene dientes no tiene porqué tomar una mamadera acostumbrándolo a que tenga hábitos sanos de alimentación.

Los jugos, las bebidas azucaradas, las aguas saborizada y todo  aquello que tenga azúcar o hidratos de carbono entre comidas no sirve para darlo entre comidas. Es importante que esa información la sepan los padres porque una vez instalado el hábito es difícil desarraigarlo.

La prevención es la información. Una vez que se detectó el problema existen un montón de recursos para remineralizar y revertir la enfermedad de caries abordada en un estadio inicial.

¿Qué pasa cuando los dientes afectados son los anteriores conviene tratarlos?
En el caso de los dientes anteriores, cuando un chico que tiene caries (y en estado muy avanzado)  tiene vergüenza y no se ríe. Hay estudios que indican este comportamiento y que no muestra sus dientes. Hoy existen técnicas muy sencillas con coronitas de acetato con composite, lo que permite restaurarlos. También es importante restaurar los molares para crearle una conciencia al chico que tenga una boca sana para poder masticar, hablar y cuando crezca tenga conciencia del cuidado de su cuerpo.

¿Qué pasa con los dientes posteriores?
Los dientes posteriores tienen una función importante que es cuidar el espacio para los dientes permanentes. Cuanto mejor restaurados estén y más enteros, mejor cuidarán el espacio porque uno de los graves problemas es el espacio interproximal. Pues uno de los grandes problemas en las restauraciones en los dientes primarios es el espacio interproximal. Existen recursos que hacen más sencillo el tratamiento como son las coronas preformadas que se pueden poner en la misma sesión que se hace el tratamiento pulpar, se trabaja por sectores. Hoy en día, la odontopediatría bien ejercida se hace con mucho respeto por el chico y por la estructura dentaria. Además, otra de las funciones de los dientes posteriores es la masticación. En edades tempranas la necesita para crecer y desarrollarse correctamente, y si sus dientes están enfermos no puede masticar bien. Hay que buscar la forma de conciliar la buena operatoria, la buena restauración, el criterio de prevención y el buen trato al paciente y a la familia.

¿Existen métodos para resolver situaciones con pacientes difíciles?
Los odontopediatras sólo trabajan con la motivación. En la Argentina no existe la sedación como sistema como sí ocurre en el resto del mundo. Allí, se emplea la sedación medicamentosa o profunda. El consultorio odontológico está equipado con anestesia y el niño, bajo sus efectos, estaría en un estado más entregado al tratamiento. La anestesia local se utiliza para los procedimientos diarios.
Por otra parte, es muy bajo el porcentaje de chicos que no se dejen atender con una buena motivación y buenos recursos técnicos. Básicamente, se necesita de la comprensión y colaboración de los padres, ya que el profesional trabaja con todo el grupo familiar. El odontopediatra no es el odontólogo del niño únicamente: muchas veces se transforma en el moderador familiar donde los padres tienen miedo, el chico tiene miedo, en la casa se habla de dolor, y cuando se llega al consultorio hay que desmitificar todo eso.

¿Cuáles son las expectativas para el futuro de la odontopediatría?
Lo ideal es que se trabaje a conciencia, que se trabaje con ética y que haya más fuentes de información y llegada a los padres. Poder trabajar en equipo con los pediatras y poder  armar equipos de trabajos con pacientes que vayan a la prevención. Por otro lado, que lleguen al mercado recursos técnicos fáciles de utilizar, estéticos y sean accesibles. Que la odontología esté al alcance de todos los chicos. Cualquier chico que desde que nace tiene la posibilidad de la consulta odontológica, puede no tener caries.

Panorama Odontológico agradece a la Dra. Liliana Levin por participar de la entrevista.

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