Broncodilatadores y erosión dental: ¿existe un tercero en discordia?

Investigación de la FOUBA 

Mucho se habla de los efectos en la cavidad bucal de los medicamentos para aliviar enfermedades respiratorias en los más pequeños. ¿Pero son las drogas las únicas responsables de la erosión dental?

Los medicamentos administrados por un inhalador de polvo seco, para el tratamiento de patologías respiratorias, pueden causar erosión dental y, por ende, modificar el ambiente químico de la boca. Asimismo, se publicaron trabajos in vitro que muestran la pérdida de tejido por el uso regular de este tipo de drogas.

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Estas premisas impulsaron un estudio descriptivo en la Cátedra de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Facultad de Odontología de la UBA para determinar la prevalencia de la erosión dental en niños que emplean salbutamol antagonista-beta 2 de acción corta y el cromoglicato disódico para la resolución de sus afecciones respiratorias. A su vez, se buscó diferenciarlos de aquellos que no tenían patologías respiratorias.

 

La erosión dental es el proceso por el cual se pierde tejido dental en forma progresiva. Su origen no radica en la acción de los microorganismos, sino de factores idiopáticos,  intrínsecos (como los ácidos del estómago) o extrínsecos. Este último implica el consumo de agentes erosivos como bebidas, alimentos y drogas medicinales que poseen un poder quelante (forman complejos con iones de metales pesados).

 

Particularmente, en los niños el esmalte es menos resistente a la acción de los ácidos debido a su inmadurez y a su porosidad. Con el paso del tiempo, los iones de la saliva disminuyen la cantidad de poros y aumenta la resistencia a los ácidos.

 

Asimismo, enfermedades respiratorias como el asma representan un desafío para el paciente en tanto que afectan su estado bucal. El asma es un trastorno inflamatorio crónico que provoca que las vías respiratorias se estrechen y se dificulte la respiración. El tratamiento consiste en broncodilatadores y fármacos anticolinérgicos a través de inhaladores o nebulizadores a base de esteroides, con drogas las mencionadas. Al emplearse durante un largo período, conspiran contra la adherencia al tratamiento y ocasionan reacciones adversas como patologías bucales.

 

Así todo, el salbutamol antagonista-beta 2 presenta una mejor actividad mucociliar afectada por la infección viral, facilita la expulsión del mucus que causa la obstrucción de la vía aérea y evita la permeabilidad vascular. También mantiene relajado el músculo liso bronquial para facilitar la entrada del cromoglicato a las partes distales de la vía aérea. Por su parte, el cromoglicato disódico tiene efecto inmediato si es administrado en nebulizadores y en forma adecuada, no causa depresión inmunológica y posee pocas reacciones adversas.

 

Para llevar a cabo el estudio descriptivo que permitiera establecer la erosión dental en niños bajo tratamiento con salbutamol antagonista-beta 2 de acción corta y el cromoglicato disódico, se buscó constituir una muestra de 100 niños de ambos sexos. La mitad de ellos se encontraba bajo tratamiento con inhalador durante un lapso no menor de 9 meses (anteriores al estudio). El 70 por ciento tenía indicado salbutamol, mientras que el 30 por ciento restante, el cromoglicato disódico. La edad promedio era de 5 años y 6 meses. También fueron reclutados otros 50 chicos sin enfermedad respiratoria con un promedio de edad de 6 años.

 

El criterio de inclusión para el grupo con patologías bronquiales fue el uso exclusivo de las drogas mencionadas en el tratamiento. Quedaron excluidos aquellos menores con riesgo médico incrementado o con defectos estructurales del esmalte (hipoplasias, fluorosis, etc.) y que no se encontraran tomando otra medicación.

 

Los ingresantes al estudio contaron con la autorización y el consentimiento informado de sus padres y cuidadores. El documento fue previamente aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Odontología. Luego, los padres llenaron un cuestionario sobre el consumo de yogures líquidos, jugos y gaseosas de uso frecuente.

Ahora bien, el análisis de la muestra arrojó datos interesantes. El 52 por ciento de los chicos con medicación presentaron erosión dental, y los no medicados, un 42 por ciento. Dentro del grupo que estaba bajo tratamiento por afecciones respiratorias, los que inhalaban salbutamol tenían erosión en un 60 por ciento. Los que fueron prescriptos con el cromogliclato disódico, demostraron tener erosión en un 20 por ciento.

 

¿Pero qué papel juegan las bebidas (jugos, gaseosas y yogures líquidos)? Los chicos que tomaban medicación y bebidas con frecuencia diaria, presentaron una erosión del 64,7 por ciento; mientras que para los pacientes en tratamiento que sólo ingerían bebidas durante el fin de semana, la cifra descendió a un 50 por ciento.

 

Los chicos que no tomaban medicación pero que consumían bebidas en forma diaria también presentaron erosión dentaria en un 34,8 por ciento. Sus pares que las consumían sólo los fines de semana, la presentaron en un 31,2 por ciento.

 

Fue así que los investigadores de la Cátedra de Odontología Preventiva y Comunitaria  finalmente no observaron una asociación entre erosión dental y medicación. Tampoco encontraron diferencias estadísticas entre los grupos ni en la frecuencia de consumo de bebidas. No obstante, arribaron a la conclusión de que los chicos medicados con broncodilatadores y que además consumen frecuentemente bebidas ácidas son los que están más expuestos a la pérdida erosiva. Será cuestión de insistir en la prevención y en una adecuada educación alimentaria desde la temprana edad.

 

Artículo extraído del Boletín de la Asociación Argentina de Odontología para Niños, vol. 44, n° 3, enero-abril de 2016.

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